10 dic. 2012

Mi funda de abanico preferida


Como suele decirse, “cada loco con su tema” y mi locura se basa en tejer fundas de abanico una detrás de otra. Es como los zapatos, nunca se tienen los suficientes. Lo curioso es que da igual cuantas haga, cada una es completamente distinta a la anterior.

Lo bueno de tejer fundas, supongo, es que tienen una gran utilidad práctica. A no ser que uno no tenga el contenido (abanico, portátil, Ipod, teléfono móvil, Kindle, etc. ) la funda siempre estará en uso y tendrá vida propia.

Yo, como ya he dicho, tiendo a darle al ganchillo más por utilidad que por gusto, aunque también. Al fin y al cabo no me gusta tejer por tejer cuando el resultado no va a servir para nada o terminará acumulando polvo en un cajón olvidado del armario para los trastos.
Así que nada, como reparto abanicos a diestro y siniestro (de esa cruzada hablaré en otra ocasión) termino por “ganchillear” en la misma proporción para asegurarme que el abanico recibe el uso correcto; y todo el mundo encantado de la vida.

Ahora que ya puede decirse que he tejido bastantes fundas os presento mi favorita. No por ser de las primeras sino porque en el momento que quedó terminada supe que era sólo para mí. Simplemente, mi bolso no es un bolso salvo que ésta funda tenga un abanico dentro en su interior. Es más, quizá no lleve bolso pero seguro que me verán con la funda en la mano.




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